09

Junio

¿ Has oido hablar de la cistitis?

La cistitis (comúnmente llamada infección de orina), es un inflamación aguda de la mucosa de la vejiga urinaria, muchas veces (no siempre), secundaria a una infección.

Se produce, habitualmente, por bacterias de la flora intestinal, y se da más frecuentemente en mujeres.

¿Puede tener distintas causas?

Si. La causa más frecuente de la  cistitis, y la que tratamos en este post, es la infección por bacterias gram negativas, destacando entre todas la  Escherichia coli, que primero coloniza la orina de la vejiga (bacteuria) y posteriormente alcanzan la vejiga, provocando un respuesta inflamatoria en la mucosa . A esta forma de cistitis se le denomina cistitis bacteriana aguda.

¿A quien afecta?

Afecta a personas de todas las edades, aunque sobre todo a mujeres en edad fértil o a ancianos de ambos sexos.

¿Cómo sé si tengo cistitis?

  • Ardor y dificultad, complicada con dolor, al orinar e incluso después. Escalofrío, irritabilidad, ganas de estar encogida, sentada, incapacidad para realizar tareas cotidianas.

  • Dolor en el bajo vientre.

  • Ganas de orinar con mucha frecuencia y con expulsión de poca orina. Se experimenta una necesidad constante de ir al baño incluso durante la noche.

  • Fiebre (por encima de los 37 °C).

  • Orina turbia por la presencia de hematíes o leucocitos. Suele ir acompañada también por mal olor

  • En los niños menores de cinco años es frecuente que los síntomas adopten formas más imprecisas como debilidad general, irritabilidad, falta de apetito o vómitos.

  • En personas mayores, los síntomas pueden complicarse con debilidad, confusión, fiebre o caídas.

Si tienes cualquiera de estos síntomas, debes acudir a tu médico, que  determinará qué tipo de tratamiento es el adecuado para ti. Recuerda que, como hemos dicho antes, no siempre la inflamación la causa una bacteria, ni la misma bacteria que en ocasiones anteriores, es por eso, que no debes tomar un antibiótico sin consultar primero a tu médico.

El uso inadecuado de  antibióticos causa resistencias en las bacterias que crean infecciones en los humanos, y cada vez resulta más difícil controlarlas. El profesional médico es el encargado de decidir el tratamiento más adecuado en cada caso, sin embargo existen complementos al tratamiento médico que buscan sinergias y soluciones eficaces ante el problema.

 

Y tú, ¿Eres de las que sufre este problema muy a menudo? ¿Qué es una cistitis bacteriana recurrente?

Una cistitis es recurrente cuando aparecen tres o más episodios en los últimos 12 meses o dos episodios en los últimos 6 meses. Aunque diferenciamos entre dos tipos:

  • Recidivas: la infección aparece durante las dos semanas siguientes al haber terminado la pauta antibiótica y suele ser el mismo causante que provocó la primera infección.

  • Reinfecciones: aparece pasadas más de dos semanas después del tratamiento y el causante es otro microorganismo diferente que provocó la primera infección.

Si eres propensa a sufrir cistitis o sufres cistitis recurrentes, te recomiendo que utilices arándano rojo concentrado (altas dosis), que contiene proanticionamidas que inhiben la adhesión de bacterias a las paredes de la vejiga, facilitando su eliminación y por lo tanto, previniendo la infección . También existen otras soluciones que refuerza el tratamiento antibiótico, por su acción antiséptica, para una más rápida recuperación. No dudes en consultarnos 😉

Además, si tienes en cuenta las siguientes hábitos saludables te ayudarán a mantener tu salud y prevenir la cistitis:

  • Ingerir mínimo 1,5 litros de agua al día, el agua limpia y detoxifica.

  • Procura orinar con frecuencia. El  crecimiento bacteriano es mayor cuando más tiempo permanece la orina en la vejiga. Puesto que la manera se eliminar éstas bacterias es expulsándolas por la orina, se recomienda ir al servicio cada 2-3 horas,mientras se está despierto y aunque no tengas ganas.

     No posponer la micción y dejar que sea completa

  • No posponer la evacuación intestinal y combatir el estreñimiento (se considera estreñimiento más de 3 días sin defecar) para que los gérmenes no puedan colonizar los tejidos cercanos al tracto urinario.

  • Realiza una correcta higiene íntima mediante el uso de jabones adecuados para esa zona, pues requiere de un cuidado especial, según la edad y el momento.

    Recuerda lavar y secar siempre de delante hacia atrás, para evitar el traspaso de bacterias. El 80% de las bacterias que provocan infecciones urinarias provienen de las heces, por lo que hay que evitar el posible contacto con éstas.

  • Utiliza ropa interior de materiales orgánicos (algodón), no muy ajustada para favorecer la transpiración y evitar la humedad local, por lo tanto la proliferación de microorganismos.

  • Orinar antes y después de mantener relaciones sexuales. La actividad sexual incrementa hasta 40 veces el riesgo de infección, y posibilita que ciertos microorganismos queden alojados en la uretra, por ello es importante orinar para expulsarlos tras el acto sexual.

  • No permanecer con el bañador húmedo.

  • Reconsiderar el uso de diafragma  y tampones, si existe alta frecuencia de infección de orina

Biliografía: Laboratorios Cinfa y Zambón.

- Farmacia Ros Usó, ,

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