31

agosto

¿Qué quieres conseguir con el alcohol?

Actualmente el fenómeno del consumo y abuso de alcohol por parte de la población juvenil ha adquirido unas dimensiones muy importantes en nuestra sociedad.

El 46,1% de la población escolar de 14 a 18 años, manifiesta haberse emborrachado alguna vez en la vida.

La importancia de abordar con tus hijos a edad temprana todo lo relativo a las sustancias adictivas, es crucial, ya que su consumo tiene repercusiones muy importantes en la salud humana. Pero además de las consecuencias que tiene para la salud, destaca por sus efectos sociales adversos sobre la familia, el trabajo, la vida social y la criminalidad.

Spot TV “Prevención Consumo Alcohol” Ministerio de Sanidad – año 2005

https://www.youtube.com/watch?v=BJPKbx0h6bA

 

Es importante resaltar que muchos niños y niñas, adolescentes y jóvenes son víctimas de las consecuencias del consumo excesivo de alcohol por parte de los adultos, especialmente miembros de su familia, lo que se traduce en problemas de violencia, ruptura familiar, abuso y pérdida de oportunidades.

El problema radica en el hecho de que los jóvenes que beben lo hacen en cantidades cada vez más elevadas, siendo cada vez más frecuentes consumos masivos concentrados en el fin de semana y por tanto, aumenta la frecuencia de episodios de embriaguez (borrachera, cogorza) en nuestros escolares, y este hecho forma ya parte de la CULTURA JUVENIL DE ALCOHOL y una intensa asociación entre los consumos de tabaco y cannabis.

El consumo se realiza fuera de casa , en la calle, en los espacios donde se producen las relaciones sociales entre los jóvenes, lugares de encuentro y diversión en el grupo de iguales.

Todo ello se traduce en alteraciones de las relaciones con la familia, compañeros y educadores, bajo rendimiento escolar, agresiones, alteraciones del orden público y conductas de alto riesgo, como conducir tras haber bebido, realizar actividades sexuales de riesgo, que pueden conllevar a embarazos no deseados y enfermedades de transmisión sexual ( SIDA…etc)

Nada más lejos de la deseada libertad,  éstos hábitos generan personas adictas a una forma de “divertirse” y  encadenadas de por vida, en bastantes casos, de las consecuencias de esta cultura juvenil.

 

La construcción del hábito de consumo

 

El hábito del consumo de alcohol NO se forma de la noche a la mañana sino que es una suma de conductas de consumo que, en la mayoría de los casos, comienzan por inercia, sin un reflexión previa dentro de su entorno.

La construcción del hábito de consumo se verá forzada en la medida en que el o la adolescente aprenda que el alcohol le sirve, al menos a corto plazo, para:

  • evitar situaciones negativas (por ejemplo vencer la timidez, calmar los nervios)

  • para obtener o intensificar situaciones positivas (pasarlo bien, deshinibirse, sentirse a gusto con el grupo,, tener sensación de euforia,….)

El adolescente debe haber desarrollado habilidades para poder disfrutar de la vida, sin necesidad de tener que consumir una sustancia adictiva que le haga sentir esas sensaciones, y en ello has de haber contribuido tú como padre y/o educador.

Debes conocer un dato importante, y es que, la producción, elaboración y comercialización de bebidas alcohólicas constituye una de las actividades económicas más rentables. Por ello, un elemento que contribuye al consumo de alcohol, es la gran inversión publicitaria de la industria  destinada al mantenimiento y a la captación de nuevos bebedores en grupos de población vulnerables, que junto al amplio arraigo social que éste hábito tiene en nuestra sociedad y la percepción generalizada de que el alcohol, o al menos ciertos tipos de bebidas alcohólicas, forman parte del patrón comportamental y social de nuestra sociedad.

Información interesante para compartir con los hijos

 

Las bebidas alcohólicas son aquellas bebidas que contienen etanol (alcohol etílico) en su composición. El etanol, es una droga legal en la mayor parte del mundo. El % de etanol presente en las bebidas alcohólicas varía en función del proceso de elaboración.

Atendiendo a la elaboración se pueden distinguir entre las bebidas producidas simplemente por fermentación alcohólica (vino, cerveza, sidra, hidromiel, sake) en las que el contenido en alcohol no suele superar los 15 grados, y las producidas por destilación, generalmente a partir de un producto de fermentación previo. Entre estas últimas se encuentran los diferentes tipos de aguardientes (como el brandy, el whisky, el tequila, el ron, el vodka, la ginebra, etc.) y los licores, entre otras, con contenido de alcohol superior a los 40 grados.

La cantidad de alcohol de una bebida alcohólica va siempre indicada en la etiqueta del producto.

En las etiquetas de las bebidas alcohólicas, el grado alcohólico volumétrico se indica mediante la palabra «alcohol» o la abreviatura «alc.» seguida del símbolo «% vol.». 

Así, se habla de un vino con una graduación de 13,5° cuando tiene un 13,5% de alcohol, o sea, 13,5 ml de etanol por 100 ml de bebida alcohólica, indicándose en la etiqueta “alc. 13,5 % vol.

Deben saber que no va a producir el mismo efecto en su cuerpo una cerveza alc. 8% vol. que un whisky alc.40% vol.

Te dejo unos links del ministerio de sanidad interesantes para ver con tus hijos:

Anuncio Ministerio de Sanidad – Esto no debería ser normal – Alcohol en menores

 

Fuentes: web del Ministerio de Sanidad,  youtube Elsa Punset

Mas info:http://www.hablemosdedrogas.org/system/application/views/uploads/data/pnsd_guia_drogas.pdf

- Farmacia Ros Usó, ,

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